APOSTASÍA HOY

El término «apostasía» tiene su raíz en el griego antiguo  ἀπoστασία: απο apo fuera de y στασις stasis ‘colocarse; es el abandono, la negación, la renuncia o la abjuración de la fe en una religión. Por lo que también apostatar es abandonar la fe para convertirse en enemigo de ella. Y es esto, precisamente lo que vemos actualmente, pues son miles los que estuvieron dentro de la iglesia y la abandonan. Y ahora, desde el mundo o dentro de sectas se han convertido en enemigos de la cruz. «Que nadie los engañe en ninguna manera, porque no vendrá sin que primero venga la apostasía y sea revelado el hombre de pecado, el hijo de perdición.» II Tesalonicenses 2.3

La triste realidad de este tiempo es que la gente quiere escuchar lo que le conviene y agrada, aquello que suene “bonito” pero que carece de toda verdad bíblica. Hablar de sana doctrina el día de hoy a muchos les parece anticuado y hasta aburrido por la sencilla razón que ahora quieren escuchar “nuevas enseñanzas”, y lo que nos dice el texto de Timoteo se esta viendo hoy.

La apostasía no viene sola, el enemigo es astuto y tiene muchos recursos y herramientas, disfraces y hombres trabajando en su ministerio inicuo contra la Iglesia (2 Corintios 2:10), con tantas maquinaciones, manipulaciones, fascinaciones y encantamientos que pasan desapercibidas en los cristianos ignorantes de las Escrituras. Es la falta de la Lectura y estudio de La Palabra y la pobre vida de oración que hace que los hijos de Dios hoy se extravíen de la fe y sean víctimas de la apostasía. Es por falta de conocimiento que el cristiano no puede discernir entre lo santo y lo profano, ni distinguir entre lo limpio y lo inmundo, ni tampoco disciernen el tiempo que vivimos, aún cuando las señales del Regreso de Jesús nos rozan las narices.

Es por causa de la apostasía que la Iglesia se ha dormido, es por causa de la apostasía que el amor se ha enfriado.Es por causa del extravío en la búsqueda de manifestaciones sobrenaturales, señales, milagros  y avivamientos que hombres perversos se levantaron y trajeron la apostasía mediante el sensacionalismo y la apelación de lo emocional y sentimental que solo producen frutos carnales aborrecidos por Dios.

SEÑALES DE ALERTA PARA UN CRISTIANO QUE ESTÁ CAYENDO EN LA APOSTASÍA:

1). Una vida de fe superficial con escasa oración, poca lectura de La Palabra de Dios y disminución en sus hábitos de congregarse con el resto de hermanos de la congregación.

2) Desgano para consagrarse y servir a Cristo como al principio de su nuevo nacimiento. Esto es lo que El Señor Jesús le reclama a la Iglesia de Éfeso en Apocalipsis 2.4.

3) Disminución en su ánimo para alabar al Señor como Él es digno de alabanza.

4) Sentido de contradecir las Verdades Fundamentales, enseñanzas y prácticas históricas de la fe cristiana que la Iglesia ha enseñado y predicado a lo largo de los más de dos mil años después de la ascensión del Señor Jesucristo. Entre las Verdades Fundamentales y prácticas históricas de la fe cristiana que en este tiempo se ponen en «tela de duda» o crítica abierta están: *el congregarse constantemente Hebreos 10.25, *el obedecer a los pastores Hebreos 13.17, *el diezmo Levítico 27.30, Hebreos 7.8, *el discipulado bíblico Mateo 28.20, entre otros.

5) Actitud de rechazo a las autoridades espirituales como son los pastores y otros ministros con rango y asignación ministerial por parte del Espíritu Santo.

En resumen, la apostasía que es inocultable en este tiempo final, es parte de lo que nuestro Señor Jesucristo profetizó en Mateo 24.12 cuando afirmó: «y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará».

Estamos viendo y viviendo en su máxima expresión el tiempo de la apostasía y esto es una voz de alerta de que la venida de Cristo está acerca.

Los DONES del Espíritu Santo

Los Frutos del Espíritu Santo

¿QUÉ TAN CERCA ESTAMOS DE LA VENIDA DE JESÚS?

Una inquietud frecuente de los cristianos fervientes es: ¿Cuándo será el regreso de Jesucristo? Ya que las Escrituras son el medio de comunicación de Dios con los hombres, es ahí donde debemos ir para saber lo que ocurrirá en el fin de esta era. De hecho, una buena parte de la Biblia contiene profecía. ¿Dónde estamos ahora según la línea de tiempo o progresión de los eventos proféticos?

Lo que podemos y no podemos saber

Primero, definitivamente podemos —y deberíamos— tener una idea general de en dónde nos encontramos dentro del orden de las profecías. Jesús mismo nos aconseja: “De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca. Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, conoced que está cerca, a las puertas. De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca” (Mateo 24:32-34; consulte también Marcos 13:28-31).

En otras palabras, cuando veamos ocurrir las profecías que Jesús describió en su llamada “profecía del Monte de los Olivos”, podemos saber que el fin está muy cerca.

Por otro lado, Cristo también dijo que no podemos saber el momento exacto de su regreso y el fin del mundo, porque “de aquel día y de la hora nadie sabe, ni aun los ángeles que están en el cielo, ni el Hijo, sino el Padre” (Marcos 13:32, énfasis añadido).

Cuando los discípulos le preguntaron: “¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?” (Mateo 24:3), Jesús enumeró una serie de eventos que ocurrirían al acercarse el tiempo del fin. Luego, en el versículo 21, Él dijo: “habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá”.

Esta “gran tribulación” es un importante evento profético que se menciona en muchas otras profecías en la Biblia. En pocas palabras, la Biblia revela que este período de sufrimiento durará tres años y medio y culminará con el regreso de Jesucristo a la Tierra.

Algunos eventos específicos que está profetizado que ocurrirán durante la Gran Tribulación aún no se han cumplido y, por lo tanto, podemos estar seguros de que todavía no nos encontramos en los últimos tres años y medio de nuestra era.

¿Qué debe pasar antes de la Gran Tribulación?

Para responderla podemos analizar una serie de profecías y eventos que ocurrirán durante el tiempo del fin.

Específicamente, el tiempo del fin se refiere a un período en el que las siguientes circunstancias proféticas tendrán lugar. Mientras lee la lista, tenga en cuenta que estos eventos aún no eran evidentes incluso en la primera mitad del siglo XX, pero en conjunto retratan la situación de un mundo al borde de la Gran Tribulación. Relativamente hablando, pareciera que sólo quedan algunos detalles por materializarse para que todos los factores estén en su lugar y pueda comenzar la Gran Tribulación.

  • “Muchos correrán de aquí para allá” (Daniel 12:4): Esta tendencia profética sin duda cobra vida cada vez que nos encontramos en una autopista concurrida o en un aeropuerto. Hoy en día hay más de mil millones de automóviles en el mundo, y millones de pasajeros viajan por el aire cada día.
  • “La ciencia se aumentará” (Daniel 12:4): Según fuentes citadas por Boston Commons High Tech Network [Red de alta tecnología de Boston Commons], hasta aproximadamente el año 1900 el conocimiento humano se duplicaba cada siglo. Para fines de la Segunda Guerra Mundial, se duplicaba cada 25 años. Y ahora, nuestra base de información se duplica cada 12 meses, y muy pronto lo hará cada 12 horas.
  • La capacidad del ser humano para aniquilar la vida en la Tierra: “Y si aquellos días no fuesen acortados, nadie sería salvo” (Mateo 24:22, énfasis añadido). Los humanos no tuvieron la capacidad de acabar con la vida en la Tierra sino hasta después de 1945, con la llegada de la era atómica. Desde entonces, la producción de armas atómicas ha hecho posible que tengamos la capacidad de destruir nuestro planeta varias veces.
  • Aumento de terremotos: “…Habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares” (Mateo 24:7). Los terremotos han existido a lo largo de la historia humana. Pero lo que Cristo quiso decir al mencionarlos en el contexto del tiempo del fin es que estos se convertirían en un fenómeno mucho más notorio y frecuente.
  • La capacidad de transmitir un evento alrededor del mundo: Apocalipsis 11:3-11 revela que poco antes del regreso de Cristo sus “dos testigos” —quienes predicarán al mundo desde Jerusalén durante 42 meses (tres años y medio)— serán asesinados. “Y los de los pueblos, tribus, lenguas y naciones verán sus cadáveres por tres días y medio” (v. 9, énfasis añadido). Para que todos alrededor del mundo puedan ver esto debe existir la tecnología que lo haga posible. Esto no sólo es posible actualmente, sino que la mayoría de nosotros diariamente ve imágenes provenientes de otros países vía satélite.
  • Puede existir un ejército de 200 millones: Apocalipsis 9:13-19 describe otro evento que ocurrirá casi al final de los tres años y medio, al sonar la sexta trompeta. En el versículo 16 vemos que un enorme ejército se alineará: “Y el número de los ejércitos de los jinetes era doscientos millones” (énfasis añadido). Esto sucede luego de que una inmensa cantidad de personas muere en los capítulos 6 al 9. La posibilidad de que un ejército tan grande se formase no era real sino hasta hace poco tiempo, cuando las poblaciones de algunos países (como China e India, por ejemplo) o grupos de naciones aumentaron considerablemente.
  • El comienzo de los sacrificios en Jerusalén: El capítulo 12 de Daniel también describe eventos que ocurrirán al fin de esta era (vv. 4, 9). En el versículo 1, la Gran Tribulación se describe como el período más terrible de la historia humana, lo cual coincide con las palabras de Cristo en Mateo 24:21. ¿Cuánto durará este período? Daniel responde: “por tiempo, tiempos, y la mitad de un tiempo” (Daniel 12:7). Esta expresión también se menciona en otras profecías y equivale a los tres años y medio (o 1.260 días) previos al regreso de Cristo. Más adelante, el versículo 11 nos da más detalles: “Y desde el tiempo que sea quitado el continuo sacrificio hasta la abominación desoladora, habrá mil doscientos noventa [1.290] días” (énfasis añadido). Pero para que los sacrificios sean quitados justo antes del comienzo de la Gran Tribulación, deben reestablecerse primero. Hoy en día existe una minoría de judíos que promueve y se prepara para reiniciar el sistema sacrificial en Jerusalén. Hasta la fecha, sus esfuerzos no han tenido éxito. La propuesta de reiniciar los sacrificios de animales le parece radical a la mayoría de los judíos, y también hay cuestiones políticas que dificultan la institución de una actividad así. Si bien los sacrificios podrían reestablecerse con o sin la aprobación de la mayoría, es difícil imaginarse cómo sucederá esto dada las condiciones actuales. Sólo el tiempo nos dirá cómo y cuándo se reiniciarán los sacrificios de animales, dando pie a que la profecía de su abolición se cumpla.
  • Jerusalén rodeada de ejércitos: Pero cuando viereis a Jerusalén rodeada de ejércitos, sabed entonces que su destrucción ha llegado” (Lucas 21:20, énfasis añadido). El versículo 24 añade que Jerusalén caerá bajo el control de gentiles (no judíos), y Mateo explica que “la abominación desoladora” (relacionada con la detención de los sacrificios) será parte del ataque a Jerusalén (Mateo 24:15). En Zacarías 12:3, que también habla de Jerusalén en los tiempos del fin, Dios dice: “en aquel día yo pondré a Jerusalén por piedra pesada a todos los pueblos; todos los que se la cargaren serán despedazados, bien que todas las naciones de la tierra se juntarán contra ella”. Si hay una ciudad en el mundo que aparece en las noticias casi a diario (como foco de conflictos, divisiones, masacres y controversia) es Jerusalén. Sin duda, es fácil ver cómo las tensiones militares podrían incrementarse rápidamente y escalar en cualquier momento.
  • Última resurrección del Imperio Romano: Quienes conocen la profecía bíblica sabrán que Dios predijo el surgimiento y la caída de cuatro grandes imperios mundiales. El cuarto de ellos fue el Imperio Romano, y la Biblia revela que éste tendría 10 resurrecciones (representadas por 10 cuernos en la cuarta bestia de Daniel 7:7, 23-14). La novena resurrección ya tuvo lugar, comenzando con la reunificación de Italia por mano de Garibaldi en 1870, y terminando con la derrota de los poderes del Eje en la Segunda Guerra Mundial —Alemania nazi e Italia fascista, lideradas por Hitler y Mussolini— en 1945. “Tras [la Segunda Guerra Mundial]… Mussolini decidió que su destino era gobernar Italia como un César moderno y recrear el Imperio Romano” (History.com, “Benito Mussolini”). Mussolini “concluyó la década [de 1920] en un tono positivo: su Concordato con el Vaticano en 1929 puso fin a las diferencias históricas que había entre el estado italiano y la Iglesia Católica Romana. Impresionado por la generosidad que multiplicó su ingreso anual por cuatro, el papa Pío XI le confirmó al mundo que Mussolini había sido enviado por la ‘divina providencia’. Y así, a comienzos de los años treinta Mussolini, instaurado con seguridad en el poder gracias al amplio apoyo de la clase media, se dispuso a dar forma a su régimen y forjar su imagen. Italia, anunció, había entrado en la época de la ‘tercera Roma’” (Encyclopedia.com, “Benito Mussolini”). La última resurrección del Imperio Romano (que siempre ha estado basado en Europa) será la unión de 10 “reyes” (o reinados o estados) que accederán a acatar la autoridad de la “bestia” descrita en Apocalipsis 17. “…Los diez cuernos que has visto [en el versículo 3 —una ‘bestia’ diferente a la de Daniel 7], son diez reyes, que aún no han recibido reino; pero por una hora recibirán autoridad como reyes juntamente con la bestia. Estos tienen un mismo propósito, y entregarán su poder y su autoridad a la bestia” (vv. 12-13, énfasis añadido). Estos 10 “reyes” cooperarán entre sí, pero no se llevarán bien del todo. Su ambigua relación se ilustra en los 10 dedos de los pies de la imagen descrita en Daniel 2:42-44. Este pasaje se refiere a los dedos como “reyes” y los ubica en el contexto del tiempo del fin, cuando Dios establecerá su Reino en la Tierra. Hoy en día vemos tendencias en Europa que harán de la unificación y el ascenso de un líder fuerte algo más deseable (por razones económicas, militares, culturales, etcétera). De hecho, cada vez se habla más acerca del tema.

¿Qué debemos hacer?

Además de esta breve lista, hay otros indicadores proféticos que muestran que estamos llegando al fin de esta era. ¡El tiempo es corto! Lamentablemente, muchas personas no hacen caso de la Biblia y creen que su vida continuará segura por mucho tiempo. No pasará mucho antes de que la Gran Tribulación —el período más terrible de la historia humana, según Jesucristo— los tome por sorpresa.

“Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca, y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre” (Mateo 24:38-39). ¿Qué nos dice Jesucristo que hagamos nosotros —sus seguidores— al respecto?

“Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día. Porque como un lazo vendrá sobre todos los que habitan sobre la faz de toda la tierra. Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre” (Lucas 21:34-36).

PAROUSÍA; Significado.

Parousía, tomada del griego del Nuevo Testamento, significa: Una manifestación o presencia resplandeciente y gloriosa. Y su uso se encuentra en una diversidad de porciones, en relación precisa y exclusiva a la Venida de nuestro Señor Jesucristo, como en:
Mateo 16:27 Porque el Hijo del Hombre ha de venir en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces recompensará a cada uno según sea su conducta.                                                               
Marcos 13:26 Entonces verán al Hijo del Hombre que viene en las nubes con gran poder y gloria.                                                            
Lucas 17:24 Porque como el relámpago al fulgurar resplandece desde un extremo del cielo hasta el otro extremo del cielo, así será el Hijo del Hombre en su día.                                                     
Colosenses 3:4 Cuando Cristo, nuestra vida, sea manifestado, entonces vosotros también seréis manifestados con Él en gloria.               
1 Pedro 4:13 Antes bien, en la medida en que compartís los padecimientos de Cristo, regocijaos, para que también en la revelación de su gloria os regocijéis con gran alegría.                                                 
1 Juan 2:28 Y ahora, hijos, permaneced en Él, para que cuando se manifieste, tengamos confianza y no nos apartemos de Él avergonzados en su venida.                                                
Apocalipsis 1:7 He aquí, viene con las nubes y todo ojo le verá, aun los que le traspasaron; y todas las tribus de la tierra harán lamentación por Él; sí. Amén.