El matrimonio es un proyecto para y entre dos personas que en un momento decidieron emprenderlo juntos. Tal proyecto es uno de los más importantes para el funcionamiento social de toda la humanidad. Desde una perspectiva Escritural (Bíblica), el matrimonio es la primera institución humana que el Creador constituyó en lo que se conoce como el Jardín del Edén.
Como proyecto, el matrimonio es uno que cuando se sabe llevar y desarrollar, resulta ser el más placentero de todos los esfuerzos y logros humanos. Es obvio, que conlleva mucho sacrificio sostenido por un amor que va madurando con el tiempo, así como mucha comprensión, tolerancia y paciencia. Y éstas últimas virtudes tienen mucho valor, pero al mismo tiempo, están en peligro de extinción en esta época de la posmodernidad, de tal manera, que el término “matrimonio” y todo lo relacionado al mismo, a mucha gente le produce una especie de “alergia” mental y emocional con sólo una mención. La verdad es que la vida matrimonial no es fácil, pero sí es posible llegar al desarrollo de un hogar donde y a pesar de muchas luchas, desacuerdos y sacrificios, se disfrute de paz, dicha y satisfacción.
Y para que disfrutemos de una mejor vida conyugal son necesarias dos cosas, que son aplicables sea que ya si goza de una buena relación, como para una situación crítica que el matrimonio esté atravesando y requiera una plena restauración. En seguida, esas dos cosas que todo matrimonio necesita:
1. CHEQUEO Y TRATAMIENTO DE SANIDAD INTERIOR.
La Palabra de Dios, como el Manual para la Vida Humana que el Creador ha inspirado y escrito, clarifique que todo ser humano tiene una estructura o composición esencial tripartita: espíritu, alma y cuerpo. La siguiente Escritura lo evidencia:
“…Que el mismo Dios de paz les santifique por completo; y todo su ser—espíritu, alma y cuerpo— sea guardado irreprochable para la venida de nuestro Señor Jesucristo…” I Tesalonicenses 5:23.
¿Qué es la sanidad interior?
Es el proceso necesario en una persona de ser tratada en y desde su vida interna en áreas específicas como el alma, constituida por: la voluntad, la mente, las emociones y los sentimientos.
¿Y qué pasa con el espíritu? ¿Se enferma el espíritu humano? De manera precisa, el espíritu es el ente que habita en toda persona humana y que se traduce como la conciencia y el estado de conocimiento sobre los asuntos y realidades morales, en otras palabras, el bien y el mal, lo justo y lo injusto, lo falso y lo verdadero, lo aprobado y lo desaprobado; todo esto, no desde el consenso de factores externos como la cultura, las leyes constitucionales de un Estado, las normas académicas, los criterios científicos, etc., sino como los sensores intrínsecos individuales e inherentes a la propia persona, que al mismo tiempo constituyen la misma razón natural humana que el Creador dispuso en la particularidad de cada criatura humana para el saber ser y hacer frente a la vida.
Lo que en forma precisa se puede afirmar es que, además del cuerpo, lo que también se enferma es el ALMA. En consecuencia, el alma enferma, necesita sanidad, de allí la expresión “sanidad interior”.
En relación al cuerpo, éste es la residencia del espíritu y del alma. Es la casa donde uno vive.
El ALMA es la composición interior de todo ser humano donde residen la voluntad, las emociones y sentimientos y la mente. En sentido teológico, el alma y el cuerpo envuelven al espíritu. Y son el alma y el cuerpo quien peca y es el pecado el causante de las enfermedades del alma.
Cuando el alma se enferma, lo siente el cuerpo. Esta es una verdad que incluso, los profesionales académicos y científicos que tratan los estados mentales, las emociones, los sentimientos y la conducta humana como los psicólogos, psiquiatras, sociólogos, entre otros, prueban que las condiciones del estado interior de la persona influyen definitivamente sus condiciones fisiológicas.
¿NACEMOS ENFERMOS O HERIDOS?
Es posible, incluso, la ciencia moderna viene afirmando que desde los primeros días de la concepción, el ser humano ya puede estar afectado, positiva o negativamente por situaciones de su entorno materno.
No obstante, la siguiente porción de la Biblia nos muestra que nuestra alma ha sido creada de manera perfecta por su Perfecto Creador.
Salmo 139.13-16.
(13) Tú formaste mis entrañas; me hiciste en el vientre de mi madre. (14) Te alabaré, porque formidables y maravillosas son tus obras; estoy maravillado y mi alma lo sabe muy bien. (15) No fue encubierto de ti mi cuerpo, aunque en oculto fui formado y entretejido en lo más profundo de la tierra. (16) Mi embrión vieron tus ojos, y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar ni una de ellas.
¿QUÉ SON LAS ENFERMEDADES O HERIDAS DEL ALMA?
Son daños en el ser interior, provocados principalmente por experiencias traumáticas del pasado, en las que generalmente han estado involucrados personas cercanas a nosotros (padres, hermanos, tíos, cónyuges, amigos, etc.). La mayoría de estas heridas son provocadas en nuestra niñez, aunque el alma puede ser herida en cualquier tiempo o edad de una persona. Estas heridas, son conocidas también como RAÍCES DE AMARGURA que producen daños permanentes en nuestra vida y pueden incapacitarnos para vivir y disfrutar una existencia de manera plena y dichosa, como verdaderos hijos de Dios.
Quizás ustedes siguen atados a vicios y son víctimas de la depresión, continúan con sentimientos de rechazo, siguen con ataduras sexuales, temores, inseguridades y arrastran maldiciones generacionales, continúan con complejos de inferioridad y por esta razón hoy todos y cada uno de ustedes van a recibir la vida en abundancia que Dios ha prometido.
¿CÓMO SE PRODUCEN ESAS HERIDAS?
Podemos decir que TODOS NACIMOS CON UN ALMA EN BLANCO y que algo la dañó. ¿Cómo pudo suceder? La mayoría hemos sido heridos en alguna etapa de nuestra vida, posiblemente usted fue herido o herida desde:
- El vientre materno.
- Cuando es el resultado de un embarazo no deseado, los padres rechazan la criatura antes de nacer, consideran al bebe como un accidente.
- El feto no entiende nada, pero percibe el rechazo y demás emociones negativas y esto queda grabado en su alma.
- Al nacer.
- Cuando se le rechaza porque fue del sexo no deseado.
- Cuando se le acusa de causar incomodidades (Desvelo a los padres, llora mucho).
- Cuando se le ve como un estorbo. Cuando los padres son demasiados jóvenes o cuando la madre empieza a vivir con otro hombre que no es el padre.
- En la niñez.
- Falta de amor, cariño, halagos.
- Hogares destruidos, divorcios.
- Abuso físico, sexual o emocional.
- Humillaciones constantes (burla).
- Comparación con otros hermanos.
- Sobreprotección.
- Criticas destructivas o palabras hirientes (no servís para nada).
- Niños adoptados.
- Niños que sufren impedimentos físicos.
- En la adolescencia
- Fue avergonzado delante de gente.
- Sufrió pobreza en la familia.
- Fue sobrecargado en los trabajos de la casa.
- Tuvo padres dominantes.
- Recibió presiones más allá de su habilidad y control.
- Recibió exceso de disciplina.
- Sufrió abuso mental, físico o sexual.
- Sintió culpabilidad por un embarazo no deseado.
- Se hizo un aborto.
- En la edad adulta
- Fue traicionado por un ser amado.
- Vivió fracasos constantes.
- Sintió vergüenza por un complejo físico.
- Vivió desastres financieros.
- Ha sido aislado de la familia.
- Tenía inhabilidad para poder comunicarse efectivamente.
- Tenía inhabilidad para lidiar con el menosprecio.
- Sufrió la muerte de su pareja.
- Sufrió un divorcio.
- Sufrió la infidelidad de su cónyuge.
CONSECUENCIAS DE LAS HERIDAS DEL ALMA.
La siguiente es una lista elemental de las principales consecuencias que producen las heridas o enfermedades internas en una persona.
- Inestabilidad emocional.
- Vergüenza.
- Soledad.
- Culpabilidad.
- Sensación de fracaso.
- Sentimiento de rechazo.
- Tristeza o depresión.
- Baja auotestima.
- Miedos o temores.
- Suceptibilidad.
- Desconfianza.
- Celos enfermizos.
- Voluntad pasiva.
- Pensamientos impuros.
- Inseguridad.
¿CÓMO LOGRAR LA SANIDAD DEL ALMA?
- Por medio de la obra redentora de Cristo
A través del Espíritu Santo, quien actúa en nosotros sanando las heridas del pasado en nuestra alma y liberándonos de las ataduras provocadas.
- Por medio de la Palabra de Dios.
Al respecto, La Palabra de Dios dice lo siguiente:
Jeremías 30:17. “Mas yo haré venir sanidad para ti, y sanaré tus heridas, dice Jehová…”
I Pedro 2:24-25. (24) Él mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia. ¡Por su herida habéis sido sanados! (25) Vosotros erais como ovejas descarriadas, pero ahora habéis vuelto al Pastor y Obispo de vuestras almas.
La Palabra es como el bisturí que Dios usa para extirpar todo lo que está dañado en nuestras vidas.
- Perdonar toda ofensa recibida o hecha a otros.
Escuchemos a Jesús qué nos dice sobre el PERDONAR:
Marcos 11.25-26. (25) Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas. (26) Porque si vosotros no perdonáis, tampoco vuestro Padre que está en los cielos os perdonará vuestras ofensas.
Escuchemos al Espíritu Santo lo que nos dice a través del Apóstol Pablo: Colosenses 3.12-13. (12) Por lo tanto, como escogidos de Dios, santos y amados, vístanse de afecto entrañable y de bondad, humildad, amabilidad y paciencia, (13) de modo que se toleren unos a otros y se perdonen si alguno tiene queja contra otro. Así como el Señor los perdonó, perdonen también ustedes.
El perdón requiere admitir que El Sanador (Jesucristo) ponga Su dedo sobre la llaga, y si duele es mucho mejor pues confirma que estamos siendo tratados por El Señor para ser SANADOS.
Sólo se perdona cuando los ojos de nuestro entendimiento se abren para MIRAR CLARAMENTE las fuertes CADENAS que nos atan a quien NO PERDONAMOS y COMPRENDEMOS que quien en realidad se favorece o más se beneficia es UNO MISMO(A) cuando al PERDONAR, el primer RESULTADO obtenido es quedar LIBRE de estar ATADO(A), tanto a esa persona que no perdonamos, así como al hecho o situación que nos causó las OFENSAS, HERIDAS o GOLPES al interior de nuestra alma, es decir, nuestra: voluntad, sentimientos y nuestra mente.
PERDONAR implica dos ACTOS:
- Un acto INTERIOR: Decidir perdonar (sacarse el aguijón o abrir el candado o llave que nos ata a la ofensa y a la persona que nos ha ofendido).
- Un acto EXTERIOR: Pedir perdón y decir ¡Te perdono!
CONCLUSIÓN sobre la SANIDAD INTERIOR.
Hay dos tipos de relaciones conyugales que necesita ser sanados interiormente: Uno, las parejas que no disfrutan su relación conyugal aun cuando mantienen la relación y conviven en la misma casa. Dos, las parejas que están completamente rotas y sin esperanza de restaurar la relación.
Si usted que ha leído esta exposición tiene interés o necesidad de ayuda, puede dirigirse a: medardosalgador@gmail.com y con mucho gusto le atenderemos.